No soy catalana pero hablo catalán, ¿algún problema?
Ayer me fui de ruta turística por las grandes librerías de Madrid. Estuve en dos Casas del Libro, dos Corte Inglés y en la Fnac. No es que fuera en plan rata comparando precios, es que buscaba algo muy muy concreto.
Empecé por la Casa del Libro de Gran Vía. Dicen que es allí donde puedes encontrar de todo, hasta las cosas más raras. Como a primera vista no daba con mi objetivo, decidí preguntar:
Yo: perdona, ¿tenéis algo de literatura en catalán?
Chica: ¿¿¿¿de qué???? (la tía me mira de arriba de abajo, como si le hubiera preguntado a qué huelen las nubes)
Yo: literatura en catalán
C: si hay algo, debe estar en la sección de "otras lenguas o algo parecido"... al fondo a mano izquierda
Yo: gracias
Me alejé del mostrador casi con dolor de espalda, notaba cómo la tía me atravesaba la zona lumbar con la mirada. Intuí su pensamiento : "estos catalanes..."
Llegué a la zona "otras lenguas o algo parecido". Me invadían libros en inglés, francés y alemán. Y tras buscar a fondo, por fin, en un rincón, aprecié varios cartelitos: gallego, euskera, catalán... sobre la repisa catalana descansaban algunos libros llenos de polvo. Habría unos diez. Parecían usados, o viejos, vete tú a saber cuánto tiempo llevaban allí. De los más nuevos, encontré tres ejemplares de La sombra del viento y uno del último Premio Planeta, Pasiones romanas, de Maria de la Pau Janer. El primero ya lo había leído, así que no tenía muchas más opciones...
Salí de allí con la cabeza baja, vaya por Dios, ahora que me da por leer en catalán, no voy a encontrar ni un solo libro en la capital... Entré en la Fnac, subí a la tercera planta y pregunté:
Yo: buenas, ¿tenéis algo en catalán?
El chico que me atendió no levantó siquiera la vista de sus papeles:
Chico: no tenemos nada, como mucho en inglés, acércate a La Casa del Libro de Gran Vía, que tienen de todo
Frustada, me dirigí a El Corte Inglés de Sol.
Yo: perdona, ¿tenéis alguna cosilla en catalán?
El joven y apuesto chico de traje y corbata me suelta una sonrisa más que irónica:
Chico: ejem... pues no... no tenemos nada. ¿Has estado en La Casa del Libro? Allí suelen tener hasta las cosas más raritas.
Casi rendida en mi batalla, el mismo chico irónico me cobra dos libros de bolsillo cualesquiera que había cogido, al menos no me iría a casa con las manos vacías.
Harta de andar, de preguntar y de que me tomaran por un extraterrestre, vuelvo a la famosa Casa del Libro de Gran Vía, me dirijo directamente a la estantería de "otras lenguas o algo parecido" y atrapo el Premio Planeta.
Yo: buenas tardes, me llevo éste, por favor
La chica observa la portada, pasa el precio por los rayos x y me mira. Y no era una mirada de deseo precisamente. Lo único que me sale del alma en ese momento es dedicarle una sonrisa de lo más hipócrita. Moltes gràcies, le contesto, y me quedo tan ancha.
Tiene narices. Seguro que si estoy buscando un diccionario en el idioma de la tribu africana de los kuriquein, me saca cien mil con una amabilidad extrema. Que digo yo, me pregunto, si la política, los medios de comunicación y la ignorancia tienen algo que ver en esto...
Y ahora, con el permiso de todos, y, especialmente, de la Real Casa del Libro de la Gran Vía Madrileña, me dispongo a inflarme de palomitas y cocacola mientras veo la última película de Ventura Pons (en versión original, por supuesto).
Bona nit.