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Lo Posible es Imposible

Allá donde voy, donde soy, donde siento, mi gran triunfo es conquistar los amores imposibles; mi gran fracaso no poder mantenerlos.

¿Destino o Casualidad?

4, 25 de 2006-08-25 de 2006
Hace unos meses, estaba tan quemada de todo, que decidí tomarme vacaciones por mi cuenta. Me marcharía a una isla desierta, desconectaría los móviles (sí, soy lo peor, tengo dos; como dice la gente, el oficial y el extraoficial) y me olvidaría de las preocupaciones que no me dejaban dormir a golpe de playa, copas y lugareñas. Que nadie me acompañaría. Quería estar sola, tranquila, alejada del mundo (creo que alguna vez he dicho que soy un poco autista).
Me metí en cualquier Halcón Viajes, y, tras esperar impaciente mi turno, solté mi discurso:
- Buenas tardes, me gustaría irme a una isla, la que sea, que esté bien perdida y bien de precio. Para una persona, por favor.

El tipo, tras mirarme con cara rara una y otra vez, me imprime cuatro o cinco hojas con ofertas varias en distintas islas. Mientras me explica las nuevas tarifas de los carburantes y demás suplementos absurdos, un señor, vestido elegantemente con traje azul y camisa cara que aparece de la nada, se acerca a mí:
- Vete a la isla Raticulín, tiene unas playas preciosas. O mejor a Raticulón, porque hay mucho que ver y puedes disfrutar también del mar.
Yo: ¿Ha estado Ud allí?
Señor: Sí, qué maravilla de paisaje, de gente, de todo. No me importaría volver.

Recojo mis papeles con las mil quinientas ofertas y, feliz, salgo de la agencia. Cuando no había dado ni tres pasos, me encuentro con una amiga a la que hacía tiempo no veía, así que nos paramos a tomar algo. Cuando apuraba mi café, aparece, otra vez de la nada, el señor de traje azul y camisa cara.
Señor: Encima de cornudos, apaleados
Yo: ¿Perdón?
S: Encima de que viajamos solos, tenemos que pagar casi el doble con tanto suplemento individual. Qué injusta es la vida
Yo: Ah sí, eso digo, ahora resulta que viajar sin compañía es un auténtico lujo
S: Te llamas... ¿Fulanita?
Yo: Joder, ¿cómo lo has adivinado? ¡Qué casualidad! (Increíble pero cierto, aquel extraño señor había adivinado mi nombre, y puedo prometer que no es demasiado común).
S: De casualidad nada, es el destino
Yo: ¿¿¿¿¿¿¿¿?????????
S: Toma mi tarjeta, si decides no viajar sola, llámame

Echo un vistazo a la cartulina con cierto nerviosismo:
Yo: Joder, ¡pero si somos colegas! (otra vez increíble, nos unía la profesión)
S: ¿Lo ves, Fulanita? Es el destino. Déjate llevar, imagínate lo bien que nos lo podríamos pasar, haz siempre lo que te diga el corazón. Confío en ti...
Yo: Me lo pensaré. Y te llamaré.

Salí de la cafetería con esa mezcla extraña de preocupación-ilusión-quécoñomeacabadepasar. Mi amiga flipaba, yo flipaba más todavía.
Aquel señor, que podía pasar perfectamente por mi padre, tenía una capacidad para engatusar impresionante. Tanta que me planteé la idea de viajar con él. Era absolutamente intrigante, educado, simpático. Y en su mirada me pareció leer "Soy gay", lo cual me animó aún más a contar con él. Total, no le conocía de nada, qué más da, todo más fácil. No sería una carga, iré a mi bola cuando quiera, no tendré que fingir ni dar explicaciones. Y hasta podemos llegar a ser amigos. Y si no hay complicidad, siempre nos quedaría hablar de nuestras asignaturas favoritas y odiadas.
Durante unos días su tarjeta estuvo encima de mi escritorio. "Mañana le llamo, tomo café con él y si nos llevamos bien, pues por qué no". Y precisamente al día siguiente, de camino al trabajo, de repente escucho vociferar a alguien a mi espalda:
- ¡Déjame en paz, que me sueltes, deja de perseguirme! ¡Te he dicho que me sueltes, que llamo ahora mismo a la policía como no te vayas ahora mismo!

No pude evitar darme la vuelta, y allí estaba, el señor de traje azul y camisa cara (curiosamente con el mismo traje y la misma camisa de entonces), agarrando los brazos de manera dudosa de una chica de unos treinta y pocos años, que hacía lo imposible por quitarse de encima esa maraña de agresividad.
Un segundo después, mi decisión estaba tomada: no viajaría con él.

Vete a saber qué estaría pasando realmente. Pero la escena que percibí en ese instante no era precisamente de cuento feliz.

P.D. Finalmente, me fui a la isla perdida acompañada de una amiga de toda la vida. Pero esa es otra historia y otra casualidad.
A día de hoy, no he vuelto a cruzarme con el señor vestido elegantemente y que podría pasar perfectamente por mi padre. Mejor así.

Al final, voy a tener que hacerle caso a mi madre: "niña, nunca hables con desconocidos...".
Por Imposible? | # enlace | Comentarios (11) | Referencias (0) | En: General

Comentarios

  1. diciembre dice:

    Uf que yuyu, a mi, en general, los desconocidos especialmente amables no me inspiran demasiada confianza.

  2. Alba dice:

    Pues que quieres que te diga, a mi me habría chocado tambien mucho, al final el Destino si que te dió la respuesta no? ;)

    Espero que esas vacaciones fuesen estupendas y volvieses más relajada.

    Un beso!

  3. Alba dice:

    Pues que quieres que te diga, a mi me habría chocado tambien mucho, al final el Destino si que te dió la respuesta no? ;)

    Espero que esas vacaciones fuesen estupendas y volvieses más relajada.

    Un beso!

  4. Sita dice:

    Queda claro que no es el destino no?? Fueron casualidades, adivinó tu nombre o quizá lo escuchó y que currárais en lo mismo... pues eso, casualidades...

    Qué mal rollo esos q se enrollan así sin más... Bufff

    Besillos y buen finde niña!

  5. bea dice:

    es que las madres suelen tener razón siempre...¿cómo lo hacen? . Será la epidural que les dá poderes extrasensoriales o algo...vamos digo yo...

  6. uff, qué mal rollo me ha dado tu historia, a mí alguien que se sabe mi nombre sin que yo le conozca me da mala espina, si además me lo cruzo varias veces pensaría que es raro, muy raro, y si veo esa escena al día siguiente... dejaría de ser raro, para ser simplemente un asuntillo a evitar.
    Y de vez en cuando viene bien viajar solo, a mí me gusta.

  7. no me suelo fiar de la gente que me habla del destino... quién sabe si le preguntó el nombre a quien te atendió en la agencia...lo de la profesión sí pudo ser una casualidad...ais, no sé...paranoias de escéptica mías (pero es que hay gente que está bastante "pa'allá"). Yo estuve con una chica 2 semanas y decía que "el destino" nos había unido...(fue el chat. jaajajaja...).

    Respecto a lo de viajar sola, me sucede de vez en cuando...pero sólo lo hice una vez y fue genial...aunque prefiero hacerlo con, al menos, una persona (amig@, pareja...), se me hace más agradable y entretenido...
    ¡Besitos y sorry por el "rollón"!

  8. Ameba dice:

    Juer. Yo ni me lo hubiera pensado. Soy muy desconfiada.

  9. Vamos ni de coña me voy de viaje con un tío así...que miedo (bueno es que soy un poco cobardica)

    Pedazo vacaciones te habrás pegado en la isla...aisss que envídia

  10. Sí, ya sé q soy una ingenua... pero este hombre eclipsaba, en serio, jamás me había pasado algo así. Y eso q soy muy desconfiada, pero bueno, depende de cómo te pillen en el momento.
    Lo de viajar sola me gusta, pero bien sabe Dios q si hubiera tenido pareja no me lo hubiera pensado dos veces.
    Joé, es q en esa época yo estaba mu mal mu mal, cualquier persona agradable me entraba por los ojos. Si me hubiera ocurrido ahora, seguramente le hubiera mandado a freir esparraguitos frescos desde el primer momento...
    Besos y gracias a todas por vuestros comentarios.

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