Reencuentro
4, 05 de 2006-08-05 de 2006
Más de un año sin hablarnos. Amigas de toda la vida, cómplices de nuestros escarceos amorosos, compañeras de viaje, penas y risas. Y, de repente, el camino que tardamos en construir quince años se desvía en dos. Silencio absoluto, ni media explicación, desaparecidas en combate. Nada por acercarnos lo más mínimo, demasiado dolor acumulado, mejor así, de momento. Después de terminar con mi pareja, me enteré de que se veían ocasionalmente, nunca sabré si también se sentían, puede que no quiera saberlo jamás. Más me dolió su presunta traición que perder a la persona con la que compartía mis días. Porque cerrar una relación de amistad escuece más que te pongan los cuernos.
Ha pasado más de un año... una noche quedé con unas amigas, y allí estaba ella. Empezamos con un par de cervezas, tensas pero deseosas de reencontrarnos. Después tuvimos el valor para quedar a solas, sin rencores, con otra cerveza en la cuenta. Volvía a florecer lo que un día se durmió. Poco a poco, se deshacía el hielo con las conversaciones de toda la vida, con los bellos recuerdos del pasado, con las risas que nos provocaban dolores de cabeza. Y así pasaban las semanas.
Llamadas, mails, sms. Las cenizas son brasas, las brasas llamas, las llamas fuego. Todo ha cambiado y, sin embargo, todo sigue igual. Nos contamos las novedades, nos confesamos amores de adolescencia y actuales, no podemos parar de reirnos y de ponernos serias. Terminamos en plena plaza de Chueca, tiradas en el suelo, burlando a golpe de carcajada nuestras desgracias, soñando con la vida y con las princesas que deseamos se queden a nuestro lado.
Ni media palabra de tantos meses de ausencia. Los motivos sobran, ahora sí que sobran. Y no me importan.
Cómo era aquéllo... si algo se va, déjalo ir. Si vuelve, es que es de verdad, si no, nunca lo fue.
La vida nos presenta gente que aparece y desaparece sin más. Los que se quedan en el camino son los auténticos amigos. Los que permanecen a pesar de los silencios, los que olvidan, los que piden perdón, los que reconocen sus errores, los que luchan por esa relación, los que te muestran que, a pesar de todo, están ahí, y siempre estuvieron ahí. El tiempo y la madurez demuestran, irremediablemente, que lo que tiene que mantenerse, se mantendrá, que lo que tiene que irse, se irá para siempre.
Las primera cerveza fue el reconocimiento del dolor, la segunda la reconciliación, la tercera una nueva conexión, la cuarta... la cuarta fue la siguiente a la última que tomamos, hace ya quince meses.
Nunca deberíamos cerrar puertas a lo creemos que merece la pena. A veces, las treguas son necesarias para reforzar lo que pensamos que estábamos a punto de perder y que jamás nos gustaría perder...
Ha pasado más de un año... una noche quedé con unas amigas, y allí estaba ella. Empezamos con un par de cervezas, tensas pero deseosas de reencontrarnos. Después tuvimos el valor para quedar a solas, sin rencores, con otra cerveza en la cuenta. Volvía a florecer lo que un día se durmió. Poco a poco, se deshacía el hielo con las conversaciones de toda la vida, con los bellos recuerdos del pasado, con las risas que nos provocaban dolores de cabeza. Y así pasaban las semanas.
Llamadas, mails, sms. Las cenizas son brasas, las brasas llamas, las llamas fuego. Todo ha cambiado y, sin embargo, todo sigue igual. Nos contamos las novedades, nos confesamos amores de adolescencia y actuales, no podemos parar de reirnos y de ponernos serias. Terminamos en plena plaza de Chueca, tiradas en el suelo, burlando a golpe de carcajada nuestras desgracias, soñando con la vida y con las princesas que deseamos se queden a nuestro lado.
Ni media palabra de tantos meses de ausencia. Los motivos sobran, ahora sí que sobran. Y no me importan.
Cómo era aquéllo... si algo se va, déjalo ir. Si vuelve, es que es de verdad, si no, nunca lo fue.
La vida nos presenta gente que aparece y desaparece sin más. Los que se quedan en el camino son los auténticos amigos. Los que permanecen a pesar de los silencios, los que olvidan, los que piden perdón, los que reconocen sus errores, los que luchan por esa relación, los que te muestran que, a pesar de todo, están ahí, y siempre estuvieron ahí. El tiempo y la madurez demuestran, irremediablemente, que lo que tiene que mantenerse, se mantendrá, que lo que tiene que irse, se irá para siempre.
Las primera cerveza fue el reconocimiento del dolor, la segunda la reconciliación, la tercera una nueva conexión, la cuarta... la cuarta fue la siguiente a la última que tomamos, hace ya quince meses.
Nunca deberíamos cerrar puertas a lo creemos que merece la pena. A veces, las treguas son necesarias para reforzar lo que pensamos que estábamos a punto de perder y que jamás nos gustaría perder...
También pensaba postear sobre amigos ...
La cerveza une, pero lo que más une es lo vivido juntos ;o)
Gracias por tu visita!
A veces, los desencuentros se prolongan más de lo debido por puro orgullo u olvido...pero hay conexiones que ni el tiempo logra romper. Y la cerveza ayuda claro!!
Griacias por pasar por mi blog!!
Ojalá un día pueda escribir un post como el tuyo..
un beso.
Eso está muy bien nena, a mi me pasó lo mismo con dos de mis mejores amigas, ahora "hemos vuelto" y creo que todo está más reforzado que antes.
Besillos
Normalmente, el tiempo es un mago que arregla todo.
Me alegro niña. Besazos!
Me ha gustado tu post, y también pienso que la amistad es más importante que unos cuernos.
Me alegro que la recuperases, y me encanta tu antepenúltimo párrafo
A mi me ha pasao lo mismo con una de mis mejores amigas, aunque nosotras seguimos distanciadas
, ojalá volvamos a ser lo que antes fuimos....excelente post!
Qué bonito reencuentro, salud por eso.
Te entiendo perfectamente, me pasa algo parecido en la actualidad. Estoy convencida que el tiempo es nuestro mayor amigo en estos casos y que nos ayudará, sólo es cuestión de esperar y ser fuerte...
Un saludo!
Escuece.. como la sal en las heridas, una amistad que se siente pero en el tiempo y el olvido dejan en la cuneta. Y esos momentos en los que se produce el "reencuentro" y las ganas fluyen sin más, las lagrimas y las sonrisas, los abrazos y los sueños compartidos!!!! Madre mía... En moemntos como este.. no te dan ganas de pillar el movil y llamar a unas cuantas personitas que te hacen feliz con solo pasar por tu mente? (estaré melancólica..) pero la amistad es (a mi modesta forma de ver) el TESORO mas preciado despues de la propia dignidad. Un beso desde el mediterraneo....